miércoles, 18 de diciembre de 2013

Reseña: Los Héroes, de Joe Abercrombie



SINOPSIS: Cuentan que Dow el Negro ha llegado al trono del Norte subiendo una montaña de calaveras. Mientras, el rey de la Unión ha decidido que hay que pararle los pies y sus ejércitos ya han invadido el Norte. Miles de hombres están convergiendo en un antiguo círculo de rocas –los Héroes–, en un valle anónimo que se convertirá en escenario de una de las batallas más sangrientas que el Norte ha presenciado. Al mismo tiempo, los dos bandos están infestados de intrigas, rencillas y envidias, que hacen el final imprevisible…

RESEÑA: Un valle como cualquier otro del inmenso Norte, dos grandes ejércitos preparados para el combate, un puñado de hombres de toda condición, tres días y una batalla. Solo la maestría de Joe Abercrombie es capaz con estos elementos de construir una increíble novela bélica que muestre a las claras la brutalidad y la deshumanización de un enfrentamiento armado. Porque eso es lo que es Los Héroes, no una novela fantástica, o de fantasía épica al uso, sino una novela bélica con todas las de la ley. Sí, vale que Abercrombie vuelve a ambientar esta novela en su mundo particular (donde también transcurren las tres partes de La Primera Ley o La mejor venganza), pero si sustituyéramos unos cuantos nombres y lugares podríamos obtener el relato de cualquier campaña bélica de la antigüedad clásica, la Edad Media o las guerras napoleónicas.
Uno de los grandes aciertos de Abercrombie es acotar estrictamente el lugar y el tiempo de la acción principal. El corazón de la novela transcurre en el valle de Osrung, un valle perdido del Norte, y durante tres días de batalla (así como unos cuantos sucesos anteriores y posteriores). La edición de la novela va acompañada de unos magníficos mapas del valle, donde se detallan todos los puntos importantes del lugar donde transcurre la batalla. Villas, granjas, bosques, puntos geográficos elevados, ríos y vados aparecen perfectamente detallados, así como los lugares donde se establecen los ejércitos enemigos en cada momento concreto de la batalla. El sueño de cualquier oficial napoleónico, vamos.

Por este escenario veremos desenvolverse a multitud de personajes de todos los estratos sociales de la guerra, desde el simple soldado raso hasta el mando absoluto del ejército, de los soldados veteranos de cien campañas a los recién enrolados en el negocio de las batallas. De ambos ejércitos de hecho, porque saltamos constantemente de los hombres del Norte seguidores del brutal Protector del Norte, nuestro viejo conocido Dow el Negro a los ordenados batallones de la Unión. Esta gran multitud de voces narrativas diferentes está excelentemente aprovechada por Abercrombie, que muestra el gran contraste existente entre los supuestamente salvajes hombres del Norte y los civilizados guerreros de la Unión, así como las diversas cataduras morales de los miembros de ambos ejércitos.
Nuevamente Abercrombie vuelve a golpearnos con dureza (como ya había hecho en La Primera Ley) mostrándonos la guerra con toda su brutalidad: sangre, vísceras y muertes crueles abundan en las páginas de Los Héroes, mientras que estos últimos brillan por su ausencia. Los únicos héroes de la novela son unas piedras milenarias colocadas para recordar a unos guerreros de antaño, pero de los que nadie recuerda ni sus nombre ni por que lucharon. La mayoría de los personajes de la novela saben que no luchan por lo que alguien calificaría de “causas buenas”, sino para conseguir diversos objetivos personales: honor, cumplir órdenes, o lograr dinero, botín o poder. Solo unos pocos, novatos y verdes como la hierba, creen encontrarse dentro de una canción de trovadores, entre antiguos héroes que blanden sus espadas en batallas que siempre acaban bien… pero estos no tardan mucho en darse cuenta de que la guerra en primera línea de batalla no es lo mismo que en la imaginación.
Personalmente he disfrutado mucho de tres personajes en concreto: el antiguo guardaespaldas real Bremer dan Gorst que busca redimir antiguos errores masacrando norteños, un hombre lleno de inseguridades que solo se siente bien en mitad de la batalla y matando; el cabo Tunny, el tipo de superviviente oportunista que surge en todas las guerras y que consigue mantener el pellejo a salvo cueste lo que cueste; y el mítico (entre los norteños) Whirrun de Bligh, un guerrero armado con la legendaria y enorme arma Padre de las Espadas y que no parece estar muy bien de la cabeza (no en vano el mismo reconoce que quizá por eso mismo disfruta tanto de las batallas). Pero estos son solo tres entre la gran multitud de personajes que pueblan Los Héroes y que harán disfrutar al lector por sus diferentes formas de ser, y entre los que se encuentran algunos de nuestros viejos conocidos de libros anteriores como Dow el Negro, el Sabueso o Bayaz. Además como en todos sus libros anteriores y a pesar de tratar sobre una despiadada batalla Abercrombie logra filtrar su humor negro a muchas de las situaciones y diálogos, mostrándonos el sinsentido en el que se convierten todas las guerras.
La maestría del escritor inglés para narrar con agilidad las escenas de acción (algo que ya demostró con creces en La Primera Ley) juega de nuevo en su favor. La mayor parte del gran tocho que es Los Héroes (casi 900 páginas) está dedicado a combates cuerpo a cuerpo, cargas, emboscadas o retiradas, y los aceros desenvainados y la sangre salpican casi todas sus líneas. Sin embargo, gracias al gran número de personajes y al cambio continuo de puntos de vista la narración avanza con gran rapidez y sin llegar a hacerse pesada, debido también a los muchos momentos de calma entre batallas que Abercrombie, sabiamente, va intercalando.

Como ya he comentado es agradable volver a encontrarse con algunos de los personajes que ya aparecían en la trilogía La Primera Ley, mientras que algunos otros siguen siendo tan hijos de p*** como eran cuando los vimos por última vez (el caso del Primero de los Magos, Bayaz, que sigue en el estilo que inauguró en El último argumento de los reyes arrollando con todos y con todo).  Los Héroes transcurre unos nueve años después de los sucesos de la trilogía, así que es recomendable su lectura después de estos tres libros para entender algunas de las referencias a anteriores hechos y personajes.
En definitiva una lectura muy recomendable, en la que Joe Abercrombie vuelve a deslumbrar con su brutalidad, su mala leche y su humor negro, zambulléndonos en una carnicería de tres días por una colina abandonada en la que desmitifica la visión heroica de la guerra que transmiten algunos mundos fantásticos de la literatura y apuesta por seguir en su línea de realismo sucio y descarnado.

2 comentarios:

  1. La acción de Los héroes está magníficamente narrada; sobre todo en un momento dado en el que, con pequeños párrafos, salta de un lugar a otro del campo de batalla, de una muerte a otra, mostrando la barbaridad de la guerra. Pero, incluso así, no me terminó de convencer. Pero ya he hablado de mi problema con Abercrombie varias veces...

    Por lo demás, Tunny es el Nobby Nobbs de este mundo; la misma filosofía, el mismo pragmatismo...

    Enhorabuena por la reseña. ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. Se nota que Abercrombie viene del mundo audiovisual porque sus descripciones son muy cinematográficas y en un libro como Los Héroes en el que prima la acción sale muy beneficiado.
      A mi me resultó muy interesante y llamativo que redujera toda la acción a solo tres días, no es fácil desarrollarlo así, y a mi desde luego me ganó.
      Gracias por dejar tu opinión ;)

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